Estrenada el 28 de marzo de 1940, Rebeca supuso un punto de inflexión decisivo en la historia del cine clásico. Fue la primera película estadounidense de Alfred Hitchcock, realizada tras su llegada a Hollywood, y también la obra que le otorgó un reconocimiento industrial definitivo en la meca del cine. Adaptación de la célebre novela de Daphne du Maurier, la película transformó un relato gótico en una experiencia cinematográfica de suspense psicológico refinado, elegante y profundamente inquietante.
Producida por David O. Selznick, Rebeca se distingue dentro de la filmografía de Hitchcock por su tono contenido y su fuerte carga emocional. Frente al suspense basado en la acción que caracterizaría trabajos posteriores, aquí el miedo nace de la sugestión, de la ausencia y del recuerdo omnipresente de una mujer que nunca aparece en pantalla, pero cuya influencia domina cada plano. La mansión de Manderley se convierte así en un espacio opresivo, casi vivo, reflejo de una memoria que se resiste a desaparecer.
El reparto contribuye de forma decisiva a la grandeza del film. Laurence Olivier encarna a un aristócrata marcado por un pasado oscuro, mientras Joan Fontaine ofrece una de las interpretaciones más memorables del cine clásico como la insegura y anónima segunda señora de Winter. Junto a ellos, Judith Anderson crea un personaje legendario en la señora Danvers, símbolo del fanatismo y la obsesión. El resultado es una película que ha resistido el paso del tiempo y que sigue siendo considerada una de las cumbres del cine de suspense y del melodrama gótico.
8'1
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